Enfrentarse a un vivienda de obra nueva es una oportunidad única para dotar de alma a un espacio, casi siempre, sin carácter propio.
Aprovechamos esta estupenda oportunidad para diseñar una vivienda a la medida de sus dueños, construyendo un hogar funcional y a la vez moderno, elegante y sofisticado.
A la vivienda se accede por un vestíbulo cuidadosamente diseñado donde nos recibe una imponente celosía de madera de roble maciza que deja entrever el corazón de la casa: la conexión entre cocina y comedor.
La separación entre ambos espacios se diluye gracias a un gran ventanal horizontal y una puerta de vidrio de suelo a techo que permiten una vista fluida entre ambas zonas. Un diálogo entre vidrio y madera para conseguir un conjunto de líneas puras que esconde complejas soluciones constructivas, cuidadas al milímetro.
La cocina por su parte se niega a jugar un papel secundario, pidiendo a gritos ser protagonista.
Desde su interior, el gran ventanal que recorre toda la encimera permite a sus dueños cocinar sin perder de vista lo que ocurre en el comedor, a la vez que enmarca las vistas de la ciudad con la playa del Sardinero al fondo.
La zona de noche, por su parte, respira calma y elegancia. La habitación principal ha sido diseñada como un retiro personal para los adultos, donde las líneas limpias, los tonos profundos y las texturas despiertan sensaciones táctiles y visuales que enriquecen la experiencia.
La habitación infantil y su baño, perfectamente coordinados, aportan el toque de color a esta impresionante vivienda donde ningún detalle se ha dejado al azar.